Recién separada y luego de unos meses de introspección permití entrar a mi vida a éste muchacho. Amigo de mi hermano y 7 años menor, lo que en realidad no es un tema para mi, sí para la sociedad.

No lo vi con otros ojos hasta el día que por razones que no logro recordar quedamos solos en una conversación. Una cosa llevo a la otra y posterior a éso terminamos hablando horas por chat. Al pasar los días la amistad se hizo más intensa y decidimos juntarnos, me sentía como adolescente haciendo algo malo. Era un muchacho muy dulce y de piel, por lo que las caricias no tardaron mucho.

Terminamos en su departamento y mientras él ordenaba me sentó en el sillón y me sirvió un trago. Fue muy graciosos verlo ordenar su ropa esparcida por la cama, quise ayudar pero su mirada independiente me detuvo  antes de que pudiera ponerme de pie.

Una vez termino sonrió y sentándose a mi lado encendió la radio y un cigarro. En ése tiempo yo no fumaba por lo que no compartí su gusto. Conversamos unos minutos y cobijada en sus brazos empezó a acariciar mi espalda. No paso mucho tiempo para que los apasionados besos llegaran. Suavemente levanto mi rostro por el mentón y besando mi frente comenzó a bajar hasta detenerse por largo rato en mis labios.

Poniéndose de pie me invito a acompañarle hasta la cama. Se sentó en el borde y me acerco a su cuerpo, se cobijo en mi vientre y me apretó con dulzura. Sentirle tan cerca, tan suave producía una exquisita sensación en mi, la que recorría hasta mi entrepierna. Hacía mucho que no sentía nada igual, Blue eyes de Elton John se escuchaba de fondo. Levantó mi ropa un poco beso suavemente mi vientre alto subiendo hasta mi cuello. Una vez de pie quitó la camiseta y me acomodo suave en la cama. Me miró con tanto cariño que sentí deseos de llorar. Me beso nuevamente y empezó el camino sin retorno. Paso muy cerca de mis pechos los que dejaban sentir el deseo a través de los duros pezones. Por encima del brassier jugo con ellos sin dejar de besar todo mi cuerpo. Llego hasta el jeans desabotonó y bajo el cierre sin quitar sus ojos de los míos.

Antes de seguir me pregunto si estaba segura, afirme sin pensarlo y cerrando mis ojos me deje llevar por su traviesa lengua. Fue demasiado excitante su modo tan suave y preciso de acariciar con su lengua cada espacio de mi mojado clítoris. Mi cuerpo expresaba el deseo guardado por años, una contracción involuntaria e incontrolable dentro de mi profirió un gemido interminable. Indescriptible es la palabra de esa nueva sensación que mi cuerpo estaba sintiendo.

Tome su cabeza y le anime a continuar inserto en mi entrepierna. Prosiguió entonces con el húmedo juego hasta conseguir un nuevo gemido. A esas alturas mi cuerpo estaba en el apogeo máximo del placer y se contorsionaba sin parar. Tomando mi cara con ambas manos y besando con mucha pasión introdujo su lengua, aún con mi sabor, en mi boca y un dedo jugueteo en mi matriz. Mi cuerpo empujaba contra su mano pidiendo mas y mas.

Abriéndome paso baje el cierre del pantalón dejando salir su erecto miembro, sentí el calor de su cuerpo en mis manos, las que se humedecieron con el placer que estaba a punto de explotar. Bese con suavidad la punta mojada de su sexo y con la lengua le recorrí hasta el final. Tomo mi cabeza para evitar que siguiera, le pedí que no se detuviera, quería deleitarme con su sabor. Cerró los ojos y se dejo llevar por la ansiosa lengua que jugueteaba con su  glande. Una y otra vez succione su grueso miembro, el que sacó lagrimas de placer dentro de mi. Sentí la miel de su cuerpo recorrer mi garganta y mi boca exhausta disfruto de los movimiento que ejercía en ella. El gemido lleno la habitación y sin dejar de acariciar mi cabello levanto mi cara y beso mi aún candente boca llena de él.

Recostándome nuevamente se perdió en mis pechos unos segundos y volvió a bajar hasta mi vehemente cuerpo, puso mis piernas sobre sus hombros y besó hasta encontrar el torrente que se precipitaba de mi entrepierna. Introdujo su lengua hasta que mi pelvis se levanto de la cama y cuando ya estaba a punto de explotar sentí un gran calor ingresar en mi. Era su grueso pene que embestía mi caliente cuerpo. Ansioso de recibirle, me moví sujetándome en sus hombros y gemí una y otra vez, bailando en su erecto y cálido sexo. Me sentía en la pista de baile y ejercí mis mejores movimiento hasta que ya no pudo mas y exploto en mí.

Extenuado se tumbo sobre mi, podía sentir el agitado palpitar de su corazón en mi pecho y en mi interior. Inundada de él disfrute del largo abrazo que me regalo. Pasamos varios minutos sin decir nada, solo disfrutando del mágico momento.

Se recostó a mi lado y pasando su brazo sobre mi hombro me invito a recostarme en su pecho. Nuestros aún calientes y desnudos cuerpos se unieron en un abrazo que hasta hoy no logro olvidar.

 

 

 

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Voyerista

Aparentemente la abstinencia no es lo mío…

Al pasar de 3 meses y con la necesidad de satisfacer mi cálido cuerpo me volví fanática de los gif de porno. Ése exquisito palpitar que siento en mi clítoris al dejar pasar las imágenes de penetraciones es lo máximo. Claro que luego de tanto mi cuerpo me pide cada vez más, y de mirar pase a tocar, incluso en horario de trabajo. El baño se volvió mi mejor aliado y mis dedos mi mejores amigos.

Estoy pendiente de las parejas que se besan apasionadas en los lugares públicos y las imagino toqueteándose con libertad hasta llegar al orgasmo. Al llegar a casa corro a la ducha y mientras me quito la ropa me observo en el espejo mientras presiono mis pezones e introduzco dedos en mi mojado sexo.

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Una cinta roja ataba el chocolate que llevaba de regalo para el cumpleañero, un amigo de ésos que sabes que nunca dirán que no. Un vestido azul capri ocultaban mi conjunto negro de encaje. Una cola de caballo tomaba mi cabello y Ralph Lauren en mi cuello… y un poco más allá.

Golpee la puerta y al abrir me sonrió con su cálida mirada, la que me desnudo al ver el coqueto vestido que traía. Sabía perfectamente que eran su debilidad y cada vez que tenía deseos de él me ponía uno y le sonreía.

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…el primer tipo se abalanzo sobre la cama haciendo señas de la “postura del agarre”. Rápidamente monte su erecto pene y el otro tipo comenzó a acariciar mis pechos y besar mi cuello. Sentir las manos por todo mi cuerpo me hacía expulsar el liquido por la pierna de mi compañero de cama. La excitación era tal que el otro tipo no aguanto los deseos y me empujo sobre el que estaba recostado, con suavidad introdujo sus dedos por mi mojado ano, al ver que ya estaba lo suficientemente húmedo, se subió sobre mi culo e intento penetrar. Intente esquivar su gran pene, pero la suavidad de sus manos y los apasionados besos de ambos me hicieron olvidar todo… me deje llevar por la excitación y deje al placer hacer lo suyo.

Jamas había sentido algo tan extremadamente exquisito, reconozco que cuando ejercían fuerza parecía que estallaría, pero lo disfrutaba cada segundo… Sus grandes penes se vaciaron en mi una y otra vez, primero uno y luego el otro. Durante largo rato me pasee entre uno y otro pene que dejaba reaccionar antes de continuar.

Al pasar unas horas y luego de unas cuantas duchas decidimos descansar un momento, la verdad es que ya no sentía mi vagina de tanta penetración y jugueteo. Saque un cigarrillo de mi cartera y disfrutamos de unas copas. Uno de ellos aún excitado bajo a mi pubis y jugo con su lengua en mi clítoris, el compañero al ver la vista y mi rostro caliente introdujo su pene en mi boca mientras se sujetaba en la pared. Los dedos del tipo se introducían en mi vagina y mi ano dejando salir el placer que acallaba el pene en la boca.

No aguantando más la succión que ejercía sobre el pene se vació en mi boca obligándome a beber todo su cálido placer. Se bajo e intercambio lugar con el otro tipo, quién ya estaba demasiado excitado y casi no alcanzo a retener su miel, dejando salir cada gota dentro de mi. Estaba tan excitada que deseaba me penetraran nuevamente, al notar mi deseo el tipo siguió introduciendo sus dedos y succionando mi clítoris. Jugaba con su lengua dentro y fuera de mi, movía los dedos en forma circular, a veces tan suave que deseaba que no se detuviera. Una vez su pene se erecto de nuevo se sentó en la cama y en flor de loto me permitió expulsar el ultimo gemido guardado en mi interior.

Esta vez si quedamos exhaustos y descansamos por al menos 20 minutos. Me puse de pie sabiendo que sus miradas estaban puestas en mi, me voltee y los invite a la ducha. sin pensarlo 2 veces ambos se pusieron de pie. Una vez adentro uno lavo mi cabello y el otro mi cuerpo. Me encanta sentir las manos de terceros limpiando mi cuerpo. Me deje llevar por sus caricias, las que a ratos se volvían calientes. No les permití penetrarme, solo tocarme. Hice lo mismo y poniendo uno a cada lado mio los enjabone y lave. Cuando ya estaban limpios y enjuagados baje y tomando ambos penes en mis manos los bese intercalando entre ellos. A ratos me quedaba succionando uno y luego volvía al otro. Aparentemente la vista los ponía muy calientes porque rápidamente se vaciaron en mi.

Me lave por ultima vez y me envolví en la toalla, salí del baño y me vestí. Me despedí con un beso en la boca de ambos y una caricia en sus aún desnudos penes. Tome mi cartera y me fui, dejando incrédulos a los tipos en la puerta de la habitación.

Llegue a la fiesta que a esas alturas ya estaba en las últimas, me despedí de los novios y les agradecí por la maravillosa velada. Me miraron sin saber quién me había invitado, obvio solo llegue de paracaidista acompañada de mi amiga que me esperaba.

El casorio (primera parte)

Mientras las manos de mi compañero de mesa acariciaban suavemente mi muslo por debajo de la mesa, mis pezones se endurecían dejándose ver por sobre la blanca blusa que transparentaba mi brasier. Solo la obscuridad del lugar impedía la evidente erección del tipo sentado frente a mi, quién me sonreía pensando que mis pezones se endurecían por su pie que me tocaba cada tanto la pantorrilla.   Debo reconocer que pensar en 2 tipos en mi cama provocaba un mar de sensaciones que humedecían mi entrepierna rápidamente.

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Amigo con Ventaja: Cibersexo

Considerando el gusto que había adquirido por tener orgasmos, cualquier situación me servía para disfrutar del placer de sentir palpitar mi clítoris…

Como no siempre teníamos la oportunidad de vernos con mi amigo, pero las ganas de tocarnos, besarnos y disfrutar de nuestros cuerpos desnudos sobraban, buscamos instancias para gozar del modo que fuese. Cibersexo, sexting, sexo virtual o cual sea el nombre que quieran ponerle fue la perfecta posibilidad de complacer nuestra adicción, la que adquirimos después de tantos exquisitos encuentros, era mas bien una necesidad diaria de hablar y decirnos cosas calientes para mantener la llama del placer.

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Aventura con un Toy Boy Segunda parte

Al Llegar a mi casa ya eran casi las 5 de la madrugada y el cabro chico, en el asiento del copiloto, en completo silencio y sin dejar de mirar por el retrovisor de pronto saco su billetera, dentro un porro el cual encendió sin consultar si podía hacerlo. Me miró con dulzura y me preguntó si quería probar, en mi vida había disfrutado el placer de un porro y porque no, me dije.

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